Alrededor de un 50% de los pacientes asmáticos no cumple adecuadamente el tratamiento prescrito por su médico1, lo que implica un peor control de esta enfermedad respiratoria, especialmente con la llegada de la primavera, momento en que aparecen los pólenes y con ellos los primeros síntomas respiratorios de esta enfermedad.
Este dato sobre la pobre adherencia de los pacientes asmáticos se ha dado a conocer durante las III Jornadas de "Asma a Debate 2010", que han reunido a un total de 300 alergólogos, con el objetivo de establecer un marco de colaboración científica entre los especialistas en el que debatir sobre los últimos avances en asma.
Estas jornadas han sido organizadas por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), con la colaboración del laboratorio MSD.
Primavera: primeros síntomas
Los años lluviosos propician el crecimiento de la vegetación, por lo que en principio se prevé que este año 2010 será difícil para los alérgicos al polen, según advierten desde las sociedades organizadoras de las jornadas.
Los expertos aconsejan acudir al médico cuando se perciban los primeros síntomas para que el especialista haga una correcta evaluación del asma y la rinitis del paciente y le sea prescrito el tratamiento adecuado.
Con la llegada próxima de la primavera, las recomendaciones para los alérgicos al polen pasan por evitar salir al campo, viajar con las ventanas cerradas, colocar filtros antipolen en el coche, y salir al exterior incluso con gafas para protegerse, además de seguir el tratamiento indicado por su médico.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA MÉDICOS Y PACIENTES
Alrededor de una de cada 100 muertes en todo el mundo cada año se debe al
humo del tabaco, que causa más de 600.000 muertes cada año. Alrededor de
165.000 de estas muertes se dan entre niños, según un estudio de la
Organización Mundial de la Salud en Suiza que se publica en la edición
digital de la revista 'The Lancet'.
Los investigadores, dirigidos por Annette Prüss-Ustün, utilizaron datos de
2004 de sus análisis, dado que este fue el último año con datos integrales
de los 192 países estudiados. Las estimaciones incluyen tanto mortalidad
como los años de pérdida de vida con buena salud.
En todo el mundo, el 40 por ciento de los niños, el 33 por ciento de los
no fumadores varones y el 35 por ciento de las mujeres no fumadoras
estuvieron expuestos al humo de tabaco en 2004. Se estima que esta
exposición ha causado 379.000 muertes por enfermedad cardiaca isquémica,
165.000 por infecciones respiratorias inferiores, 36.900 por asma y 21.400
por cáncer de pulmón. Se podrían atribuir 603.000 muertes al humo de
tabaco en 2004, que supone el 1 por ciento de la mortalidad mundial.
El 47 por ciento de las muertes por tabaquismo pasivo se dieron entre las
mujeres, el 28 por ciento entre niños y el 26 por ciento entre los
hombres. Aunque la mortalidad en niños debida al tabaquismo pasivo se
inclinó a los países con bajos y medianos ingresos, las muertes en los
adultos se extendían a países de todo tipo.
Según señalan los autores, las dos terceras partes de estas muertes se
producen en África y el sur de Asia. La exposición de los niños se da
probablemente en sus casas. La combinación de enfermedades infecciosas y
tabaco parece ser mortal para los niños de estas regiones y podría
frustrar los esfuerzos para reducir la tasa de mortalidad para los menores
de 5 años.
Los mayores efectos se dan entre las mujeres dado que el 60 por ciento de
ellas no fuman, porcentaje superior al de los varones, y a que en África,
algunas zonas de América, el Mediterráneo oriental y el sudeste de Asia,
las mujeres son al menos un 50 por ciento más propensas al tabaquismo
pasivo.
Los autores concluyen que estas muertes deben sumarse a las 5,1 millón de
muertes atribuibles al tabaquismo activo para obtener el efecto total de
ambos tipos de exposición derivadas del tabaco. La suma asciende así a 5,7
millones de muertes por año en 2004 como consecuencia del tabaco. Los
autores asumen que los fumadores no se ven afectados por el tabaquismo
pasivo, si esto no fuera así, los efectos del humo de tabaco serían un 30
por ciento mayores.
